viernes, 24 de febrero de 2012

Un “auto nocaut”.


  Un “auto nocaut”. Ocurrió en Brístol, Inglaterra, en 1943. En el combate se enfrentaban los soldados estadounidenses Louis Petters y Carmine Milone. Cuando sonó la campana abriendo la brega, Milone acometió a Petters con tanta furia que, al descargar un golpe en el vacío, perdió el equilibrio, cayó y dio con la cabeza contra un poste esquinero. Quedó nocaut, sin sentido, y fue declarado perdedor por fuera de combate. Se había noqueado sólo. ¿Figura en Guinness el caso?, lo ignoro, pero Carcaj lo tenía para ustedes.

jueves, 23 de febrero de 2012

Preselección olímpica de boxeo del Noroeste en el Luna Park, año 1956


  Preselección olímpica de boxeo del Noroeste en el Luna Park, año 1956, en el Luna Park, el de la vecindad de la “francesa”, tan famosa como solicitada, ¿la recuerdan? Ganaron Demetrio Carbajal, mosca (Salta); Armando Vera, gallo (Catamarca); Oscar “Otto” Pereyra, pluma (Santiago); Oscar Arroyo, liviano (Salta); Silvio Frías, medio mediano liviano (Tucumán); Oscar Martínez, welter (Salta); Horacio Spangluño, mediano liviano (Santiago), Héctor Salim, medio pesado (Salta) y Mario Salim, pesado (Salta).

martes, 21 de febrero de 2012

El boxeo prohibido en Buenos Aires. Año 1892


  El boxeo fue prohibido en Buenos  Aires después de un festival celebrado en el Teatro Doria, el 9 de septiembre de 1892. El combate fue calificado como una típica representación del “salvajismo”, se tomó tal determinación. En agosto de 1907 el Intendente Municipal, don Enrique Frías, lo autorizaría oficialmente de nuevo. Pero los boxeadores, que “no saben hacer otra cosa” decían, no permanecían ociosos.  A escondida de la policía, o con la complicidad de ésta, se ofrecían combates en fincas aledañas a la Capital Federal. Sobre este espacio de tres lustros existe un interesante capítulo histórico sobre el boxeo.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Leopoldo Mayorano


  Otro púgil que animó el comienzo de la temporada, conocido posteriormente como rival de José María “Mono” Gatica, en el debut de éste como profesional. Leopoldo Mayorano, de quien se trata, superó por puntos en diez vueltas al local Antonio Alfieri.

Salvador Zaccone


  Salvador Zaccone, porteño hijo de italianos, fue campeón argentino medio pesado en la década de 1940. En 1942, la Sociedad Sirio Libanesa organizaba festivales de boxeo en su sede actual. El sábado 24 de enero del 42 se enfrentaron Martínez Valero “Tigre de Alfara” (75,4) con Zaccone (78,6). Ganó el español “Tigre de Alfara” por abandono en el tercer asalto. La crónica decía: “Zaccone abandonó el ring en el tercer asalto. La Comisión Municipal de Boxeo le retuvo la bolsa y ordenó un nuevo combate con precios populares. El público reaccionó enfurecido, rompiendo sillas y otros elementos”. Lo curioso del caso es que hasta ese momento, Zaccone ganaba por puntos la pelea. Al sábado siguiente (31/01) en la revancha, Zaccone derrotó por puntos en diez asaltos a Martínez Valero. Árbitro: Antonio Alfieri. El sábado 27 de junio de 1942, en el Luna Park de calle Necochea, Salvador Zaccone, ex campeón argentino, le ganó por puntos en diez asaltos a Carlos Seregui y de consumo doméstico: Nicasio Germán Loayza GP5 a Ventura Gallardo. ¡Bingo!, el público se fue conforme con el espectáculo, sin romper nada.

El sábado 25 de julio del 42, Zaccone superó por puntos diez al tucumano Carlos Berta, su vencedor en Tucumán con “fallo localista” el sábado 18 de julio, una semana antes. El sábado 15 de agosto siguiente, el cordobés Amado Azar derrotó por puntos en diez vueltas a Zaccone y en el semifondo de aficionados, Germán Loayza GP5 a Argentino Aguiar. Después nada se supo de Salvatore Zaccone, mientras algunos “turquitos” lo recordarían no con simpatía por cierto: “borqué” gente “rombé” silla, “borqué”; “debué” nosotro gatá “beso” con “carbintero” que también arreglá “buerta” rota. “Dorquito” tené morí “boniendo” guita y “bolicía” no meté “breso” negro “bendenciero”.

Valentín Remis


  Valentín  Remis fue por muchos años boxeador aficionado, y de los buenos, pues era muy duro de vencer; también se rebuscaba mangos extras como masajista. En noviembre de 1946, le salvaron la vida, al ser rescatado de una isla del río Juramento que crecía cada vez más. La islita ya iba a desaparecer por el nivel de las aguas, pero los salvadores llegaron a tiempo, recogiendo a Remis y a dos compañeros de pesca. “El pugilista se encontraba en malas condiciones psíquicas, a raíz de la tremenda depresión que le produjo el suceso”, se comentó posteriormente. ¿Ya existía por esos años la hoy mentada y generalizada “depre” y el “estrés?

Tongo en Orán.

El boxeador porteño Carlos Rovira se hizo famoso en Salta, fuera del ring del Luna Park, por la recordada pelea con el oso de un circo. Ello provocó que el ingenio popular, que no  carece de límites, hiciera uso de la analogía. Cuidado con que un galán apareciese acompañando a una gordita por la galería Continental, donde se daba cita una batería de ociosos y atrevidos, los que sin piedad gritaban al novio “Rovira”. Y hablando de atrevidos, el propio Rovira era uno de ellos. Llegó a Orán con el cartel del hombre que había combatido con un oso -era el anzuelo de los “cabezas atadas” para que concurra más público- y muchos fueron “pescados”. Carlos Rovira debía cruzar guantes con otro afamado liviano, Gustavo Montenegro, pero a la hora de los “bifes”, los dos se hicieron los “osos”, y el tongo fue evidente. Ello ocurrió el 12 de mayo de 1956, día en que en Orán se produjo un escándalo de grandes proporciones. La Comisión Municipal de Orán, tras el informe del árbitro, suspendió a los dos tongueros, y se quedó con la recaudación. Cash, gracias, y vuelvan muchachos. Pero el drama era ese, el regresar a la capital, ya que ambos no tenían un “triste mango” ni siquiera para el mate cocido, lo más barato en menú. Cola en la municipalidad para ver si les “tiraban” unos pesitos para el pasaje y algo para “mordisquear”. A Montenegro y Rovira les faltaba el hábito para ser monjes, pues habían ayunado como estos en convento, y eso les daba derecho a parecerse a religiosos de claustro. En Orán también se “abusó” del “empatil” con estos dos trabajadores del ring, pero que se habían enfrentado de “mentirita”, aquella noche. Con posterioridad a este suceso boxístico, Orán fue también protagonista de acontecimientos similares, el de “embargar” las bolsas. Es cuestión de recorrer el espinel del pasado.