lunes, 5 de marzo de 2012

Historia de la categoria pesados en Salta


  “El reciente combate entre púgiles de la categoría pesados llevó a deportes del Diario de Salta a investigar si en el pasado nuestra provincia en general fue una plaza activa para esta división. Ello nos llevó a consultar al periodista e historiador Roberto G. Vitry, un hombre muy conocido por su extensa trayectoria deportivo–periodística”. Esto nos manifestó Vitry: “El boxeo profesional en Salta se inició en 1919 bajo la carpa de un circo, en Alberdi 450. El mendocino radicado en Salta, Julián Vergara Zuloaga, un pesoliviano, se enfrentó al sargento del ejército José Luis Larra, mediano neto. Solo existían por esos años los “desafíos”, sin importar mayormente los kilos de uno y otro.

  “Fue recién el sábado 21 de marzo de 1942, en el local de la Sociedad Sirio Libanesa, en calle San Martín, cuando el musculoso porteño Abel Cestac -que después combatió en Estados Unidos-, se enfrentó a un tal Tomás López “que viajaba en tren”, mientras Cestac se desplazaba en automóvil, “haciendo tongo los dos por el interior”, como decían en Buenos Aires. López, un súper centenario en kilos de grasa, era presentado sucesivamente como peruano, chileno, o de otra nación sudamericana. Cestac, por su parte, de casi un metro 90, acusaba 105 de pura fibra muscular, sorprendió al público con una demostración cabal de su estado atlético, al elevarse sobre las sogas y presentarse así ante el público. Ganó por nocaut en el segundo y ardió Troya. “El público en general solicitaba la devolución del dinero, mientras el boletero se encontraba en la tarea de contar el dinero y ante la presencia agresiva de los que reclamaban su dinero, se dijo “hay que salvá blatita baisano” y en menos de un suspiro, desapareció no dejando una moneda siquiera ni para la escoba, demostrando así su gran oficio de no soltar un “beso” o “mango”. Cestac y el boletero fueron las estrellas de la noche. El público destrozó todo lo que tenía a su alcance, en especial las sillas, tanto que después la “baisanada” no tenía como sentarse a jugar “loba” y menos dónde dejar los turbantes. Ello llevó a las autoridades de la Sirio a expulsar al boxeo de su feudo.

  “Desde entonces pasó a Necochea 731, local que fue bautizado con el pomposo nombre de Luna Park, al igual que el de Buenos Aires. Este nuevo recinto se vistió de gala la noche del sábado 7 de agosto de 1943 cuando se presentó el campeón argentino pesado Alberto Lovell (92,600) -campeón Olímpico en Los Ángeles, 1932-, quien noqueó en el octavo asalto al tucumano Antonio Francia (84,300). A esto se sumó una exhibición del pesado César Brión, de buena campaña en Estados Unidos en los años 50, frente a Agustín Cerroni el 19 de julio de 1952. Este breve panorama corresponde al campo rentado, pues en aficionados y en el Torneo de los Barrios, siempre hubo pesados. Los medio pesados si combatieron en Salta, aunque vale la pena destacar que, en su mayoría y por su estatura, no eran otra cosa que medianos gordos”.

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